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jueves, 31 de enero de 2013

La cámara oscura

La cámara oscura es una habitación sumida interiormente en la oscuridad y en la que un pequeño orificio circular, abierto en una de las paredes, deja penetrar un haz de rayos luminosos que produce en la pared opuesta la imagen invertida y coloreada de cuanto se encuentre al exterior, iluminado y frente a ese orificio. Se la conoce también como cámara negra o cámara lúcida. No se sabe con precisión quién la inventó ya que cualquier habitación con una grieta en la puerta o en la pared podía actuar como tal, aunque se tiene constancia que ya había precedentes en la época de los faraones y desde tiempos de Aristóteles se ha venido utilizando con fines científicos y ha constituido una herramienta muy útil para avanzar en el campo del conocimiento.

Aristóteles sostuvo que los elementos que constituían la luz se trasladaban de los objetos al ojo del observador con un movimiento ondulatorio. Para comprobarlo utilizó una cámara oscura para estudiar los eclipses de sol. La describió de la siguiente manera: «Se hace pasar la luz a través de un pequeño agujero hecho en un cuarto cerrado por todos sus lados. En la pared opuesta al agujero, se formará la imagen de lo que se encuentre enfrente». 


El matemático árabe Alhacén, nacido en Bagdad en 965, en su libro "Tratado Óptico", echa por tierra las teorías griegas predominantes en aquella época de que los rayos luminosos se emiten desde el ojo hacia los objetos visualizados. A través de sus experimentos con cámara oscura y de una descripción detallada de los ojos, afirma que la cosa es totalmente al revés: los objetos emiten los rayos luminosos. Así, la observación de este fenómeno dio origen a lo que posteriormente fue inventado en base a las teorías de Alhacén: La cámara fotográfica.


Leonardo da Vinci (1452-1519) y Alberto Durero (1471-1526) emplearon la cámara oscura para dibujar objetos que en ella se reflejaban. A partir de ese momento se utilizó como herramienta de dibujo y pintura, extendiéndose rápidamente en Europa. El físico napolitano, Giovanni Battista Della Porta (1535-1615), fundador de la primera sociedad científica del Renacimiento, antepuso al orificio de la cámara oscura una lente biconvexa (lupa) y con ella obtuvo mayor nitidez y luminosidad en la imagen. Creó el primer espectáculo luminoso para habitación negra y estableció los rudimentos para construir un telescopio.

viernes, 25 de enero de 2013

La persistencia retiniana

Un astrónomo inglés, Sir John Frederick William Herschel (1792-1871), y un geólogo irlandés, William Henry Fitton (1780-1861), demostraron el principio de la persistencia retiniana y ello les sirvió para idear su taumatropo, que consistía en un disco de cartón en una de cuyas caras estaba dibujado un pájaro, y en la otra, una jaula; dos cordones sujetaban el cartón y, al hacerlo girar rápidamente enroscando o desenroscando esos cortones, se veían al pájaro dentro de la jaula.


La persistencia retiniana es el fenómeno fisiológico que hace posible que el ojo humano pueda ver el cine tal y como lo conocemos. La persistencia retiniana se conoce, al menos, desde el siglo II, en el que el sabio griego Ptolomeo descubrió que el ojo humano retiene las imágenes durante unos instantes después de que el objeto haya desaparecido, llenando así los huecos entre las sucesivas imágenes y creando una continuidad entre una y otra. 

La persistencia retiniana varía en función de la intensidad de la luz que impresiona la retina. Con iluminaciones fuertes se valúa en 1/48 de segundo, mientras que en las débiles es de 1/20 de segundo. Se trata de una especie de inercia en la regeneración del pigmento, que se decolora durante el proceso de visión. Puesto que el ojo retine una imagen durante aproximadamente un tercio de segundo, y dada la alta intensidad lumínica que brinda un proyector de películas, la persistencia de la visión se consigue con 16 fotogramas por segundo. No obstante, la alternancia entre las imágenes iluminadas y la oscuridad entre los fotogramas causa un desagradable parpadeo, que se reduce al incrementar la velocidad de dichas alternancias. En las películas mudas, esto se conseguía utilizando un obturador rotatorio de tres hojas que tapaba tres veces cada fotograma, produciendo una frecuencia de parpadeo de 48 alternancias por segundo. Cuando, con la adición de la banda de sonido, se necesitaron 24 fotogramas por segundo, se empleó un obturador de dos hojas para alcanzar la misma frecuencia de parpadeo. 

Este principio, explicado en un libro por el físico y matemático belga Joseph-Antoine-Ferdinand Plateau —quien demostró que con una frecuencia de dieciséis imágenes por segundo, el espectador no apreciaba los negros intermedios y creía ver una única imagen en movimiento— hizo posible su aplicación a numerosos aparatos que se consideran como precursores del cinematógrafo: el zoótropo, el fenakitiscopio, el fusil fotográfico, el praxinoscopio o teatro óptico, el kinoptikon, el kinetografo, o el kinetoscopio, por ejemplo, hasta llegar al cinematógrafo. 

Las imágenes cinematográficas consisten en realidad en una serie de fotografías fijas que registran las sucesivas posiciones de un sujeto en movimiento. Gracias a la persistencia retiniana, el ojo humano, al contemplar estas imágenes funde cada una de ellas con la siguiente y la mente humana, para salvar la mínima diferencia existente entre ellas, cree ver que las figuras retratadas realizan los movimientos necesarios para explicar esa diferencia, con lo que restituye a las imágenes estáticas el movimiento que efectuaron las originales.

Para llevar a cabo este proceso, la cámara cinematográfica hace una serie de fotografías instantáneas, cada una de las cuales fija un instante determinado de lo que acaece ante ella. Cuando se procede a la proyección de esas fotografías —fotogramas—, cada una de esas fotografías se mantiene proyectada sobre la pantalla un periodo de tiempo del orden de 1/48 de segundo, intercalándose entre una y otra un intervalo de oscuridad —imperceptible por la persistencia retiniana— durante el cual se procede a la sustitución de un fotograma por el siguiente. El conjunto de fotogramas componen la película cinematográfica, una larga cinta de material flexible y transparente que sirve de soporte a una o más capas de emulsión sobre las que se fijan una serie de fotografías. Dichas fotografías son ampliadas por un aparato óptico, el proyector, que las proyecta sobre una pantalla. 

Aunque la persistencia retiniana se debe en apariencia a los nervios ópticos, el cerebro también interviene en cierto grado, aunque todavía no se sepa muy bien cómo lo hace. A este respecto, hay que tener también en cuenta el fenómeno phi que es la ilusión de movimiento creada por el cerebro cuando el mismo objeto aparece en distintos lugares en forma sucesiva. Como la persistencia retiniana, este fenómeno se ha empleado para explicar la ilusión de movimiento creada por las imágenes cinematográficas, pero, mientras que la primera es, sobre todo, un producto fisiológico de los nervios ópticos, este último es el producto psicológico de las operaciones cerebrales.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Gèorges Méliès, el inventor de los efectos especiales


Géorges Méliès (8 de diciembre de 1861 - 21 de enero de 1938)

Uno de los asistentes a la histórica proyección del 28 de diciembre fue un francés de 35 años de edad, hijo de un fabricante de zapatos y aficionado a la magia y el ilusionismo, Georges Méliès, que llevaba 10 años como director del teatro de ilusionismo Robert Houdin (llamado así en memoria del gran ilusionista de todos los tiempos). Méliès quedó impresionado con el invento y trato de comprar el cinematógrafo de los Lumière por 10.000 francos; pero fue un intento fallido, pues el padre de éstos no accedió a venderlo argumentando que "el aparato podría ser explotado durante algún tiempo como curiosidad científica, pero no tenía ningún porvenir comercial". Afortunadamente, Méliès se enteró de que un óptico inglés, Robert William Paul, había lanzado al mercado un aparato similar al utilizado por los Lumière bajo el nombre de Bioscopio, y a él si pudo adquirirle uno por 1.000 francos, con él comenzó a exhibir películas en su teatro de variedades, magia e ilusionismo, al tiempo que le hace perforar a Paul varios miles de metros de película Kodak virgen para iniciar su propia producción cinematográfica.

Al principio Méliès sigue la senda abierta por los Hnos. Lumière en cuanto a la producción de películas documentales de la vida diaria, realizando unas 80: Escenas de la calle, Salida de la oficina, Llegada del tren, Los baños de mar, Escenas infantiles, etc., tan carentes de originalidad como de ingenio.

Sin embargo, una mañana de 1986, mientras estaba rodando, un grano de arena detiene el engranaje de la cámara, una vez retirado, la filmación continuó pero al proyectar la película vio con asombro cómo un autobús se transformaba bruscamente en una carroza fúnebre. Después de reflexionar un poco, recordó que la película se había detenido en el momento de tomar las imágenes. Un incidente insignificante lo convirtió, tiempo después, en un maestro en el manejo de la cámara y del truco en la pantalla. La primera película en la que utiliza a propósito el truco recién descubierto fue Escamoteo de una dama (1896):

Para la realización de sus cintas, Méliès creó una productora, Star Film Studios, y construyó su propio estudio en su finca de Montreuil, a las puertas de París: era un lugar único con techo y paredes de cristal para aprovechar al máximo la luz solar, la luz artificial usada por los fotógrafos era de uso muy peligroso y difícil en el cine, y sólo Méliès se atrevió a usarla una vez antes de 1906, para el rodaje de cuatro números del cantante Paulus. En su estudio combina la decoración teatral con las telas pintadas de uso frecuente en los estudios de fotografía, en un extremo hace construir un cuarto oscuro en el que guardar la cámara, usar como laboratorio y efectuar los trucos, y en el otro hace montar un escenario con amplios bastidores y toda la usual tramoya teatral: pasarelas, trampas, ascensores, plataformas giratorias, etc.


Contando con ese estudio, Méliès profundiza en las posibilidades mágicas del cine e inventa la sobreimpresión, la fotografía compuesta, la exposición múltiple, hay siete en El hombre orquesta o El Melómano, las maquetas o modelos reducidos, y el acercamiento de cámara, en una especie de travelling, en El hombre de la cabeza de goma, que protagonizó el propio Méliès en 1901.

Otra contribución de Méliès al cine fue la introducción, aunque rudimentaria, del color. Hacia 1900 empezó a utilizar obreras parisienses, hábiles y mal pagadas, que coloreaban pacientemente con pincel los millares de imágenes que componían sus primeras películas de fantasía. Con este procedimiento, Méliès supo obtener notables efectos artísticos. Como si todo esto fuera poco, a Méliès corresponde también la prioridad en la introducción de diversos géneros cinematográficos, como los noticiarios, el drama histórico, el teatro filmado, la ficción científica, la novela de aventuras, el film cómico y la llamada "feerie" (comedia de magia).

Pese a ello, en aquellos primeros años, Méliès no usa las posibilidades del montaje para cambiar de plano, siguiendo, como los Lumière, concibiendo cada uno de ellos con valor teatral. Es cierto que llega a emplear el Gran Primer Plano, pero no con intención dramática sino para crear un efecto de gigantismo en Gulliver:




Al llevar el teatro al cine, Méliès logró imprimir a sus películas un toque único: ya no eran simples retratos de la realidad sino narraciones de historias. Otro acierto fue utilizar los recursos del teatro: guión, vestuario, maquillaje, escenografía, tramoya, división en escenas y actos, recursos aún vigentes en el cine actual. Si bien esto fue un acierto para la creación del espectáculo cinematográfico, un error que a la larga dejaría a Méliès fuera de la industria fue colocar siempre la cámara en el fondo del estudio, como un espectador en su butaca: la movilidad en sus cintas fue lograda por el montaje, no por el movimiento de la cámara.

Para valorar la gran capacidad creativa de Géorges Méliès y la diversidad de temas tratados por él, a continuación se enlaza una selección cronológica de sus películas:


Y, para terminar, Juana de Arco (1899), una superproducción con 500 personas en escena y 15 minutos de duración:


Mélies supo ser productor, realizador, creador de efectos especiales y guionista al mismo tiempo. Tuvo que luchar en Estados Unidos contra la explotación ilegal de sus películas y, tras una guerra industrial sin cuartel en defensa de sus intereses, quedó arruinado, siendo descubierto en 1928 en un modesto puesto de chucherías que regentaba. Murió de un cáncer de estómago en el Asilo de Retirados del Cine en 1938. Más tarde fue reconocido por la crítica como el Mago del Cine, y hoy se le conoce por el Gran Mélies.

A partir de ese momento el cine fue diferente: surgieron realizadores con diferentes visiones del mundo que perfeccionaron el arte y la técnica, convirtiendo el cine en un medio de expresión único.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Las primeras películas de la Historia del Cine

El 27 de diciembre del 1895 señala la fecha del nacimiento del cine. En este día, los hermanos Louis y Auguste Lumière ofrecen una velada cinematográfica en un café de París -concretamente en el Salon Indien del Grand Café, en el Boulevard des Capucines- donde se proyectaron varias cintas. No debemos olvidar que mientras Francia se establece como la nación origen del cine, con el invento de Louis y Auguste Lumière; en Alemania, y Estados Unidos, inventos paralelos iban a disputarles aquel honor. Lo realmente significativo, es la primera presentación publica de una proyección de cine, más que el invento en si mismo; para esa fecha Thomas Alba Edison, en los Estados Unidos, ya hacía experimentos con imágenes proyectadas de una película rodante a partir de un aparato semejante al de los hermanos Lumière.

La labor cinematográfica de los hermanos Lumière se había centrado en el registro de cuanto sucedía en la calle, en el puerto, en el parque e incluso en el jardín interior de la casa. Era -para decirlo en términos actuales- un cine documental, nacido como documento y testimonio de la calle, del barrio y de la ciudad; en ellas iban quedando reflejadas las costumbres de las sociedades humanas. Las breves películas que como muestras de imágenes en movimiento inician la historia del cine corresponden a hechos cotidianos absolutamente ordinarios. Fueron registradas por la cámara primitiva de los hermanos Lumière y no sobrepasan los 20 segundos de duración.

Salida de los obreros de la fábrica



El regador, regado



La primera película cómica proyectada en una pantalla fue "El regador regado" (L'arrosseur arrossé, 1896) con un asunto harto simple. Un jardinero riega unas plantas, pero un muchacho pisa la manguera impidiendo que salga el agua. Extrañado el botánico, mira la punta, momento que aquel aprovecha para sacar el pie que obstruye el agua mojando al desprevenido regador que se vengará pegándole una buena tunda al gamberrete. Se había inventado el gag, el golpe de efecto, pieza fundamental en toda película cómica que se precie.

La llegada del tren


En esa primera exhibición cinematográfica resulta significativa la conmoción sufrida por el público cuando el tren se acerca hacia el primer plano y parece no detener su marcha. Confundidos y atónitos, los espectadores, sobre todo los de primera fila, se echaron de lado para no ser arrollados por la furiosa locomotora. Con ello se quiere decir que la novedad del realismo nunca había llegado tan lejos.

Aprovechando los recursos de un objetivo con una gran profundidad de campo -el aparato Lumière consigue una gran nitidez desde los objetos situados a un metro hasta el infinito-, la cámara se constituye en el protagonista absoluto del drama. De ese modo, vemos avanzar la locomotora a gran velocidad desde el horizonte, entonces sólo un punto negro, llegar en diagonal hasta nosotros y luego sobrepasarnos haciendo evidente la tridimensionalidad del campo fílmico. Los espectadores descienden del tren y evolucionan por el andén en distintas direcciones, siendo recogidos por la cámara a través de todo tipo de planos y puntos de vista. Dada la inmovilidad de la cámara, que se mantiene fija en todo momento, este efecto que se dará en llamar travelling a la inversa asemeja, en su sucesión de encuadres diferentes, los efectos que logrará el montaje en el futuro.

Sin embargo, los hermanos pensaban que «el cine es una invención sin ningún futuro», con interés sólo para el ámbito de la intimidad. No obstante, aprovecharon todo lo que el nuevo invento les ofreció para generar riqueza y montar un negocio rentable. Los Lumière enviaban un cinematógrafo y un operador allá donde era requerido, por ejemplo a la Coronación del zar Nicolás, etc. Con estas cintas rodadas en los lugares más exóticos del planeta surge el montaje.

Su posición económica y el interés que mostraban hacia la ciencia les hizo menospreciar las posibilidades comerciales de su invento, por lo que finalmente abandonaron la producción cinematográfica.