domingo, 20 de enero de 2013

Milagro en Milán (Miracolo a Milano, Vittorio de Sica, 1951)



Título original: Miracolo a Milano
Dirección: Vittorio de Sica
Guión: Cesare Zavattini, Vittorio De Sica, Suso Cecchi D'Amico, Mario Chiari, Adolfo Franci
Fotografía: G. R. Aldo
Música: Alessandro Cicognini
Producción: P.D.S. / E.N.I.C.
País: Italia
Año: 1951
Género: Comedia. Drama
Duración: 92 minutos
Reparto: Emma Gramatica como la anciana Lolotta, Francesco Golisano como Totó, Paolo Stoppa como Rappi, Guglielmo Barnabò como Mobbi, Brunella Bovo como Edvige, Alba Arnova como la estatua que toma vida, Anna Carena como Marta, la señorona.




Totò es un muchacho huérfano que vive en un mísero barrio de chabolas a las afueras de Milán. Cuando en el terreno donde vive se descubre petróleo, Totò, a pesar de su poca inteligencia, decide enfrentarse al poderoso señor Mobbi. A pesar de contener elementos fantásticos se la considera, junto a "Umberto D." y "El ladrón de bicicletas", una de las tres obras claves del neorrealismo italiano dirigidas por Vittorio de Sica. (FILMAFFINITY)













El chico que vendía palomas (Ai to kibo no machi, Nagisa Oshima, 1959)


Título original: Ai to kibo no machi
Dirección: Nagisa Oshima
Guión: Nagisa Oshima
Fotografía: Hiroyuki Kusuda
Música: Riichiro Manabe
Producción: Shôchiku Eiga
País: Japón
Año: 1959
Género: Drama
Duración: 62 minutos
Reparto: Hiroshi Fujikawa como Fujikawa Masao, Yuki Tominaga como Kyoko, Yûko Mochizuki como Kuniko, madre de Masao; Michio Ito como Yasue, hermanita de Masao, Fumio Watanabe como Yuji, hermano mayor de Masao; Kakuko Chino como Srta. Akiyama, profesora de Masao; Fujio Suga como Kuhara, padre de Kyoko; Noboru Sakashita como Taizo, hermano de Kyoko.




El título original de este film era "El chico que vendía palomas", pero los productores lo cambiaron por "Calle de amor y esperanza", contra los deseos del director. Un joven llamado Masao, huérfano de padre, vive con su madre enferma y su pequeña hermana. Para mantener a su familia, Masao trabaja como limpiabotas y como vendedor de palomas. Como son palomas mensajeras, vuelven con él una y otra vez de modo que puede revenderlas. (FILMAFFINITY)





En el año 1959 cuando hizo El chico que vendía palomas, una historia sobre un niño que ayudaba a su familia vendiendo siempre la misma paloma, que volvía una y otra vez a su dueño tras ser comprada por un extraño. Sin embargo, el jefe del estudio Shiro Kido, detestó la película, considerando que era un film tendencioso. Seguramente, la Shochiku no estaba preparada para una película que mostraba el mercado negro, la violencia de los barrios pobres y la cruel división entre los nuevos ricos y los desheredados. Más aún, la productora eliminó el final de Oshima, que mostraba cómo la familia rica pisoteaba al niño pobre, finalmente abandonado, sin la paloma. Quitando algunos planos finales, la película, tal y como la editó la Shochiku, daba a entender que ricos y pobres podían unirse para seguir reconstruyendo Japón. Y para terminar, le cambiaron el título por Ai to kibô no machi (Calle de amor y esperanza), que iba radicalmente en contra de las intenciones de Oshima.

Pese a la censura, la película fue un pequeño éxito que mostraba, tal y como afirmaba Oshima, que una nueva generación quería tener su lugar en el cine japonés. Estrenada tan solo un par de meses después de Los cuatrocientos golpes de François Truffaut, ambas películas darán inicio a una constante en el cine de los años 60: la del niño inocente obligado a hacerse mayor antes de tiempo para hacer frente a una sociedad llena de peligros. Muchos estudios han vinculado a Oshima como heredero de la nouvelle vague francesa, especialmente de Jean-Luc Godard (llegando incluso a llamarle el “Godard japonés”), pero es imposible que Oshima viera las primeras obras de Godard en sus primeros años como cineasta, así que lo más justo sería decir que Oshima y sus coetáneos participaron en una revolución generacional que se dio en el cine mundial en diferentes partes del planeta al mismo tiempo, fruto de sus experiencias con el cine americano en su infancia y adolescencia (recordemos que el cine americano había invadido los mercados europeos y asiáticos tras la segunda guerra mundial) y el impacto que supuso el descubrimiento de los cines europeos de posguerra, especialmente del neorrealismo italiano.

Extraido de Historias crueles de juventud. Los tres de la Shochiku. Hacia un nuevo cine japonés. (Asiateca)







martes, 15 de enero de 2013

Fallece Nagisa Oshima, el provocador cineasta japonés


  • El director muere a los 80 años en un hospital de Kanagawa, en el centro del país nipón.
  • Polémico y atrevido, es recordado por películas como El imperio de los sentidos
El cineasta japonés Nagisa Oshima, director de películas como El imperio de los sentidos y Feliz Navidad, Mr. Lawrence -protagonizada por David Bowie-, ha fallecido a los 80 años en el hospital de Fujisawa, en Kanagawa, al sur de Tokio, a causa de una neumonía, ha informado hoy la televisión pública NHK. Oshima estaba casado con la actriz Akiko Koyama, quien lo acompañaba en el momento de su muerte. Considerado uno de los directores más audaces y más controvertidos de Japón, Oshima fue en los años sesenta una de las figuras emblemáticas de la llamada nueva ola nipona. En las décadas posteriores se convirtió en uno de los nombres con mayor proyección del cine de su país.

Oshima había sufrido una hemorragia cerebral en 1996 que le causó una parálisis y le obligó a seguir una larga rehabilitación, aunque en 1999 volvió a la dirección con la película Taboo, su último largometraje, que compitió en el festival de Cannes. Nacido en Okayama en marzo de 1932, Oshima estudió Derecho en la Universidad de Kyoto, donde destacó por su activismo de izquierdas y desarrolló su afición por la escritura y el teatro.

Al concluir sus estudios ingresó en una productora local, pero pocos años después, desencantado, creó su propia compañía, que fracasaría comercialmente y le obligaría a trabajar para la televisión.

Tras su debut en 1959 con El barrio del amor y la esperanza, los sesenta fueron los años de su consolidación como una figura crítica con la sociedad y la política, que denunciaba con crudeza en películas que a menudo tenían como protagonistas a personajes rebeldes o criminales. Entre sus obras de aquella época destacan filmes como Los placeres de la carne (1965), Los Ninjas (1967) o Diario de un ladrón de Shinjuku (1968) pero fue El imperio de los sentidos (1976) la que le consagró a nivel internacional.

La película, una historia basada en la obsesión sexual de una pareja real con un contenido explícito, fue censurada en Japón y rechazada en el Festival de Cine de Nueva York, pero obtuvo el Premio Internacional del Festival de Cine de Cannes y un amplio reconocimiento en varios países. El momento más dulce para Oshima llegó en 1978 con el galardón a mejor director por su film El imperio de la pasión

Las cintas del cineasta nipón han sido objeto de homenaje en numerosos certámenes, entre ellos el Festival de Internacional de Cine de San Sebastián, que el pasado noviembre anunció que en su próxima edición, Oshima será objeto de una retrospectiva que reunirá todos sus largometrajes.

lunes, 14 de enero de 2013

7 días en La Habana (VV. DD., 2012)


Título: 7 días en La Habana
Dirección: Laurent Cantet, Benicio Del Toro, Julio Medem, Elia Suleiman, Juan Carlos Tabío, Pablo Trapero, Gaspar Noé
Guión: Leonardo Padura
Fotografía: Daniel Aranyó
Música: Fabien Pisani, Suso Navarro
Producción: Full House, Morena Films
País: España
Año: 2012
Género: Drama
Duración: 129 minutos
Reparto: Josh Hutcherson, Emir Kusturica, Daniel Brühl, Jorge Perugorría, Mirta Ibarra, Vladimir Cruz, Daisy Granados, Elia Suleiman, Othello Rensoli

El Yuma (Benicio del Toro)

Jam Session (Pablo Trapero)

Película dividida en siete cortos. El objetivo de los directores es captar la energía y vitalidad que hace de La Habana una ciudad única. Cada capítulo muestra la vida cotidiana de distintos personajes durante un día de la semana. Alejada de los tópicos turísticos, pretende reflejar el alma de esta ciudad a través de los distintos barrios, ambientes, generaciones y culturas. Lugares representativos de La Habana, como el Hotel Nacional, el Malecón, etc. son el escenario común de algunos de los episodios. (FILMAFFINITY)

La tentación de Cecilia (Julio Medem)

Diario de un principiante (Elia Suleiman)

Críticas: Blog de Cine

Ritual (Gaspar Noé)

Dulce amargo (Juan Carlos Tabio)

La fuente (Laurent Cantet)

Historias mínimas (Carlos Sorín, 2002)


Título original: Historias mínimas
Dirección: Carlos Sorín
Guión: Pablo Solarz
Fotografía: Hugo Colace
Música: Nicolás Sorín
Producción: Wanda Visión
País: Argentina
Año: 2002
Género: Comedia. Drama
Duración: 94 minutos
Reparto: Javier Lombardo como Roberto, Antonio Benedictis como Don Justo Benedictis, Javiera Bravo como María Flores, Laura Vagnoni como Estela, Mariela Díaz como Amiga de María, Julia Solomonoff como Julia, Anibal Maldonado como Fermín, Magín César García como César García, María Rosa Cianferoni como Ana, Carlos Monteros como Losa



A miles de kilómetros al sur de Buenos Aires, tres personajes viajan por las solitarias rutas de la Patagonia. Don Justo, un anciano de ochenta años, que es el dueño de un bar de carretera que regenta su hijo, se ha escapado de casa para buscar a su perro desaparecido desde hace tiempo: alguien le ha dicho que lo ha visto en San Julián. A medida que se acerca a esta población, ciertos datos hacen sospechar que las intenciones del anciano van más allá de encontrar al animal: debe resolver ciertos asuntos vitales para poder afrontar la muerte en paz consigo mismo. Roberto, un viajante de comercio de cuarenta años, lleva en su viejo coche una tarta de crema para el cumpleaños del hijo de la joven viuda de uno de sus clientes. Lo que Roberto pretende es impresionar favorablemente a la mujer, pues tiene la intención de pedirle que se case con él. Ese mismo día María Flores, una joven de 25 años, viaja con su hija en autobús siguiendo la misma ruta. Es una mujer muy humilde que acaba de saber que ha resultado ganadora en un sorteo de un programa de TV, cuyo premio mayor es un robot de cocina. Cada uno viaja por su cuenta, pero como sucede en las desérticas rutas patagónicas, sus vidas y sus ilusiones se entrecruzan en los escasos paradores de la región. (FILMAFFINITY)




Críticas: De cine 21, Cineísmo





domingo, 13 de enero de 2013

Amor (Amour, Michael Haneke, 2012)



Título original: Amour
Dirección: Michael Haneke
Guión: Michael Haneke
Fotografía: Darius Khandji
Música: Franz Schubert, Ludwig Van Beethoven, Johann Sebastian Bach
Producción: Coproducción Francia-Alemania-Austria; Les Films du Losange / X-Filme Creative Pool / Wega Film / France 3 cinéma / ARD degeto / Bayerischer Rundfunk / Westdeutscher Rundfunk / Canal + / France télévisions
País: Austría
Año: 2012
Género: Drama
Duración: 127 minutos
Reparto: Jean-Louis Trintignant como Georges, Emmanuelle Riva como Anne, Isabelle Huppert como Eva, William Shimell como Geof, Ramón Agirre como Conserje, Rita Blanco como Esposa del conserje, Alexandre Tharaud como Alexandre, Carole Franck como enfermera 1, Dinara Droukarova como enfermera 2.


   

Crudo retrato de la vejez y de la muerte. Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva forman una pareja ya octogenaria, músicos retirados, que viven en París. Isabelle Huppert interpreta a la hija de ambos. El amor de la pareja será puesto a prueba en el momento en que ella sufre una grave parálisis. (FILMAFFINITY)







 

La tropa de trapo en el país donde siempre brilla el sol, Alex Colls, 2010




Título original: La tropa de trapo en el país donde siempre brilla el sol
Dirección: Alex Colls
Guión: Lola Beccaria
Música: Zeltia Montes
Producción: Abano Producions, Anera Films, Continental Producciones, La Tropa de Trapo
País: España
Año: 2010
Género: Animación
Duración: 76 minutos



Mumu descubre un blanquísimo rebaño de ovejas pastando en el parque donde juega con sus amigos Milo, Rita, Talalo, Alfred y Olga, y no puede evitar comparar su níveo aspecto con el de ellos, la tropa de trapo, confeccionados con telas de muy diferentes estampados, con montones de manchas de todos los colores de jugar en el campo y en los charcos. Y siente cierta vergüenza de sus amigos y envidia de las lustrosas ovejas. Y cuando descubre que esas impecables ovejas son en realidad estrellas que van a formar parte de un gran espectáculo, Mumu queda tan fascinada que se dispone a cambiar lo que sea necesario con tal de llegar a ser también una glamourosa estrella. Ella, una vaca tan especial no puede seguir perdiendo el tiempo con un grupo de amigos equivocados. (FILMAFFINITY)




Crítica: La butaca