miércoles, 12 de octubre de 2011

Viaje a la Luna, Georges Méliès (1902)


Título original: Le Voyage dans la Lune
Director: Georges Méliès
Productor: Georges Méliès
Guión: Georges Méliès, según las novelas "De la Tierra a la Luna" de Jules Verne y "Los primeros hombres en la Luna" de H. G. Wells
Fotografía: Lucien Tainguy Michaut (B&N)
Diseños / Efectos especiales: Georges Méliès
País: Francia
Año: 1902
Género: Ciencia-ficción / Fantástico
Duración: 14 min.
Intérpretes: Georges Méliès (Profesor Barbenfouillis), Bleuette Béron (La Dama Luna), Victor André, Henri Delannoy, Kelm Brunnet, Jean d'Alcy, Depierre, Farjaux, bailarines del cuerpo de baile del Châtelet, acróbatas del Foliés-Bergère


Le Voyage dans la Lune (titulada Viaje a la luna en español) es una película francesa de 1902, en blanco y negro, muda y de ciencia ficción dirigida por Georges Méliès y escrita en compañía de su hermano mayor Gaston Méliès. Está basada en dos grandes novelas literarias, que son: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne y The First Men in the Moon, de Herbert George Wells. La película dura 14 minutos con 12 segundos a una velocidad de 16 fotogramas por segundo, y algo más de ocho, proyectada a 25 f/s.
Le Voyage dans la Lune es una película muy popular actualmente y la crítica de cine la reconoce como la más importante de las creaciones cinematográficas de Georges Méliès. Además es, en cierto modo, el primer film de ciencia ficción de la historia del cine. La imagen de la cara de la luna recibiendo el impacto de un cohete espacial disparado por una bala de cañón, es uno de los planos más conocidos de la historia del cine.
Wikipedia




Un grupo de científicos planean un viaje a Luna, y para lograrlo acuden a una fábrica de inventos increíbles. Ahí son colocados en un cañón que los dispara hacia el espacio, cayendo sobre el ojo de una luna construida de yeso (esta imagen es célebre hasta nuestros días). La construcción de la escenografía es impresionante: la Osa Mayor es personificada por jóvenes vestidas de estrellas, hongos gigantes, ríos lunares y demás selenitas parecidos a crustáceos.


Tuvo tal éxito que debe situársela en el arranque del cine comercial propiamente dicho. En EEUU se vendieron centenares de copias, pese a que Méliès solo había vendido cinco, por lo que abre una sucursal en USA. Decididos los hombres de negocio americanos -con Tomas A. Edison al frente- a expulsar a la competencia, consiguen que el representante de Méliès, Lafont, sea perseguido por infracción a los reglamentos aduaneros y forzado a abandonar Nueva York en una canoa en la que consigue llegar a un trasatlántico francés que lo embarca clandestinamente.




"Aunque en estos albores de siglo, la producción cinematográfica se basa fundamentalmente en vistas al aire libre y actualidades reconstruidas, el gran momento creativo que atraviesa Méliès le anima a embarcarse en un film de temática inhabitual, una fantasía de ciencia-ficción de gran envergadura. Voyage dans la lune se inspira libremente en dos novelas de Julio Verne, De la terre à la lune y Autour de la lune, de las que el realizador acierta a conservar todo el espíritu si bien confiriéndola un toque personal cargado de humor e ironía.
La obra es un producto auténticamente cinematográfico, que se desarrolla sin la necesidad del apoyo de intertítulos y en la cual Méliès acierta a desplegar toda su desbordante imaginación. Desde su especial prisma, Méliès efectúa una ordenada y brillante composición a lo largo de los 30 cuadros del film, haciendo gala de un dominio de efectos escénicos que hacen de esta producción un hito. Los lujosos medios -entre los que se incluyen los lujosos decorados, el abigarrado vestuario de los selenitas de tela y cartón, y unos moldes en terracota- disparan el coste final hasta 10.000 francos-oro. El realizador no olvida conceder a la cinta un toque erótico en las formas de las muchachas en pantaloncillos para la que es, sin duda, su obra maestra hasta el momento
Coloreado a mano, el film se estrena en el Méliès Théâtre Robert Houdin en París, en mayo 1902, siendo seguido de un éxito extraordinario. En un principio, los distribuidores extranjeros se muestran reticentes ante el film, dada su larga duración (300 metros), pero se convencen al comprobar la respuesta del público ante una copia que Méliès ha prestado a uno de ellos. Se convierte en el film internacional por excelencia y determina la aceptación definitiva por el público del arte cinematográfico. En octubre es presentada en el Electric Theatre de Los Angeles."
Luis Enrique Ruiz, Obras Pioneras del Cine Mudo (1895-1917), Ediciones Mensajero, Bilbao, 2000

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