domingo, 27 de noviembre de 2011

El hombre de la cabeza de goma, Géorges Méliès, 1902

Título original: L'homme à la tête de caoutchouc
Dirección: Georges Méliès.
Guión: Georges Méliès.
Producción: Georges Méliès para Star Film Studios (Montreuil, Francia).
País: Francia.
Estreno: enero de 1902.
Duración: 45 metros (2 min. y medio aprox.).
Intérpretes: Georges Méliès (el químico / la cabeza viviente).


Acostumbrado a realizar muy diferentes labores de producción fílmica e incluso a asignarse la interpretación de varios personajes a la vez, Méliès se supera a sí mismo en L'homme a la tête de caoutchouc, al aparecer en pantalla por partida doble. Méliès personifica a un aplicado científico así como a la cabeza hinchable que descansa a su lado sobre una mesa. El efecto, que se logra mediante sobreimpresión, queda ensombrecido por otro mucho más espectacular, el de la cabeza creciendo vertiginosamente. El desarrollo de éste último truco requiere una elaboración muy minuciosa. Sentado en una silla, Méliès introduce la cabeza en una caja cuyo interior es de color negro, y de ese modo sólo la cabeza pueda ser fotografiada. La silla circula sobre unos raíles dispuestos con una pendiente, perfectamente calculada para que el cuello coincida en todo momento con la parte superior de la mesa. Mediante un sistema de poleas, la silla es movilizada hacia un proyector fijo que registra la sensación de agrandamiento de la cabeza. Unas marcas pintadas en el suelo sirven de referencia a un segundo operador para modificar los parámetros de la cámara, logrando con ello una nitidez constante. El truco puede considerarse precursor del travelling ya que no es la cámara la que se desplaza sino el objeto, obteniendo un efecto que simula un travelling hacia delante.
El primer plano obtenido por Méliès cuando su propia cabeza se halla hinchada al máximo, no busca desarrollar aspectos narrativos de la trama y sólo tiene finalidad de truco. En ese sentido, la idea ya ha sido desarrollada por los integrantes de la escuela de Brighton.
La película, que también presenta efectos de pirotecnia y trucos como la parada de cámara, resulta enormemente popular hasta el punto de constituirse en una de las obras más difundidas del autor.

Luis Enrique Ruiz, Obras Pioneras del Cine Mudo (1895-1917), Ediciones Mensajero, Bilbao, 2000

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