domingo, 27 de noviembre de 2011

La conquista del Polo, Georges Méliès, 1912

Título original: A la conquête du Pôle / Le voyage au Pôle
Dirección: Georges Méliès.
Guión: Georges Méliès, basado en la novela de Julio Verne.
Producción: Georges Méliès para Star Films.
País: Francia.
Distribución: Pathé Frères.
Estreno: febrero de 1912.
Duración: 650 metros. (33 min. aprox.).
Intérpretes: Georges Méliès (profesor Maboul / un obrero que sujeta la nave del globo), Fernane Albany (la presidenta de las sufragistas), integrantes del Folies Bergère, miembros del Carnavalet.


Tras la poco afortunada Las alucinaciones del barón Munchausen (Les Hallucinations du Baron de Münchausen, 1911), Méliès atraviesa un período nada prolífico. En un último esfuerzo por reincorporarse al tren de los gustos populares, el mago de Montreuil aprovecha la plena actualidad de las expediciones polares -Scott y Amundsen han organizado sus viajes ese año-, para embarcase en una superproducción de larga duración con la que espera poder mostrar el genio que aún atesora. Para su obra, Méliès se inspira parcialmente en la novela de Julio Verne La esfinge de hielo, y en el film Voyage of the Artic, or How Captain Kettle discovered the North Pole, si bien la base fundamental la toma de The adventourous voyage of the Artic (1903) de Robert William Paul.
A la conquête du Pôle representa un viaje fabuloso que, aunque no agrega nada nuevo a su obra precedente, viene en cierto modo a resumir cuanto caracteriza el estilo de Méliès. La desbordante imaginación del realizador unida a la perfección técnica de los trucos siguen siendo sus bazas más importantes. Para representar al gigante de las nieves se construye en el estudio un maniquí totalmente articulado. En el interior de su cabeza, de dos metros de alto, se introducen dos hombres que deben hacer funcionar sus ojos, orejas y boca mientras le hacen fumar una pipa. Sus brazos y manos son también móviles. Toda una ingeniosa maquinaria que, si bien demuestra que el talento de Méliès sigue intacto, evidencia unas ofertas plásticas y narrativas que no van más allá de los telones pintados y de los simples cuadros animados.
Asociado con la casa Pathé, que se encarga de distribuir la película, Méliès debe afrontar el fracaso comercial del film. El indiscutible arte de Méliès, del cual el presente film pudiera ser su culminación, aparece no obstante trasnochado en los tiempos que corren y para corroborarlo basta compararlo con otros estrenos de esa temporada. Incapaz de evolucionar y habiendo perdido el tirón popular que tuvo en su día, Méliès se separa de Pathé al año siguiente y se arruina. Se dedicará a vender juguetes en un puesto de su propiedad hasta poco antes de su muerte en 1938.

Luis Enrique Ruiz, Obras Pioneras del Cine Mudo (1895-1917), Ediciones Mensajero, Bilbao, 2000

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